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Nueva teoría explica el final de los dinosaurios.



La teoría más extendida acerca de la desaparición de los dinosaurios de la faz de la Tierra culpa al impacto de un gran meteorito hace unos 65 millones de años en lo que hoy es la Península del Yucatán, en México. El violento choque, que abrió un cráter submarino de unos 200 km de diámetro, no solo causó el fin del reinado de estos animales míticos, sino que también acabó con más del 70% de todas las especies vivas del planeta. Una de las extinciones masivas más terribles de todos los tiempos.

Sin embargo, investigadores de la Universidad de Albany (EE.UU.) creen que la historia puede contarse de otra manera y que no fue la roca espacial la única culpable del exterminio, sino algo bien distinto. Según explican, la aparición de plantas tóxicas combinada con la incapacidad de los dinosaurios para asociar el sabor de ciertos alimentos con el peligro fue en realidad lo que los puso en la picota. Estas circunstancias ya habían reducido drásticamente la población de dinosaurios cuando el asteroide se estrelló.

La «aversión al gusto aprendida» es una defensa evolutiva que se observa en muchas especies, por la cual el animal aprende a asociar el consumo de una planta u otro alimento con consecuencias negativas, como sentirse enfermo. Para explicar el mecanismo de defensa, el profesor y psicólogo evolutivo Gordon Gallup, pone el ejemplo de las ratas.

«Una razón por la cual la mayoría de los intentos para eliminar ratas no han tenido éxito es porque, al igual que muchas otras especies, han evolucionado para hacer frente a la toxicidad», explica. Cuando las ratas se encuentran con un alimento nuevo, «generalmente solo toman una pequeña cantidad; y si se enferman, muestran una notable capacidad para evitar esa comida nuevamente porque asocian el sabor y el olor con la reacción negativa», añade.

Las primeras plantas con flores, llamadas angiospermas, aparecen en el registro fósil mucho antes del impacto del asteroide y justo antes de que los dinosaurios comenzaran a desaparecer gradualmente. Gallup y su exalumno Michael J. Frederick, ahora de la Universidad de Baltimore, afirman que a medida que las plantas evolucionaban y desarrollaban defensas tóxicas, los dinosaurios continuaron comiéndolas a pesar del malestar gastrointestinal. Aunque hay incertidumbre sobre cuándo las plantas con flores desarrollaron toxicidad y cuánto tiempo tardaron en proliferar, los investigadores observan que su aparición coincide con la desaparición gradual de los dinosaurios.

Aversiones gustativas

Además de estudiar la proliferación de plantas tóxicas mientras los dinosaurios estaban vivos, se examinaron si las aves (consideradas descendientes de los dinosaurios) y los cocodrilos (también relacionados) podían desarrollar aversiones gustativas. Se descubrió que las aves, en lugar de formar aversiones al gusto, han desarrollado aversiones a las características visuales de lo que sea que las enferme. Aún así, saben lo que no deben comer para poder sobrevivir. En un estudio anterior en el que diez cocodrilos fueron alimentados con diferentes tipos de carne, algunas ligeramente tóxicas, Gallup descubrió que, al igual que los dinosaurios, los cocodrilos no desarrollaban aversiones aprendidas del gusto.

«Aunque el asteroide ciertamente jugó un factor, el déficit psicológico que hacía que los dinosaurios fueran incapaces de aprender a abstenerse de comer ciertas plantas ya había ejercido una gran presión sobre la especie», afirma Gallup. «La visión predominante de la extinción de dinosaurios basada en el impacto de los asteroides implica que la desaparición de los dinosaurios debería haber sido repentina y los efectos deberían haber sido generalizados, pero la evidencia claramente muestra todo lo contrario: los dinosaurios comenzaron a desaparecer mucho antes del impacto del asteroide y continuaron desapareciendo gradualmente durante millones de años después».

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